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lunes, 25 de abril de 2016

El convento que no fue


  Durante casi cien años, sobresaliendo por encima de los tejados de pizarra del casco histórico de Viveiro, era visible una construcción de piedra y ladrillo rojo con picos en las esquinas. Era el inconcluso convento de Santo Domingo.


  El edificio se vino abajo en junio de 2012, dejando un vacío entre los tejados de Viveiro.


  Se había empezado a construir a principios del siglo XX para sustituir al convento que se había demolido en 1851 y que estaba en lo que después fue el campo de la feria. Reveses económicos interrumpieron la construcción que nunca se reanudo.


  Hoy sólo quedan los muros de la planta baja con ventanas redondas como grandes ojos de buey y otras estrechas con arcos apuntados.

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